El primer desafío para las empresas es identificar qué modelos de conducta relacionadas con el cambio climático han llevado y siguen llevando a su grupo a exponerse a litigios o acciones normativas. Puede resultar abrumador, pero debería ser posible utilizando y adaptando los procesos presentes”, explica McVicar.
“A nivel básico, los procesos y los mecanismos deben ser los mismos. Un buen sistema de gestión de riesgos debería de tener en cuenta el riesgo jurídico al que se enfrenta la empresa, incluidas sus diferentes manifestaciones, y debería afrontarse de la misma forma. Pero creo que debido a la naturaleza novedosa de estos riesgos y al hecho de que muy a menudo se lidia con ellos por primera vez, las compañías deberían observar el panorama y tratar de hacer predicciones de lo que puede pasar. Por tanto, es posible que deban analizarse ligeramente por separado, para que puedan entenderse mejor, y este es el enfoque que se ha aceptado generalmente con respecto a cómo abordar las cuestiones climáticas en el sector empresarial”, señala.
Wetzer describe cómo una organización puede pasar de conocer los riesgos a poder medirlos.
“Podría empezar por evaluar el perfil de emisiones: ¿cuál es la cantidad total de gases de efecto invernadero que se han producido?”, añade. “Lo que puede hacer es multiplicar ese número por el coste social del carbono. Si lo hace, al multiplicar el número total de emisiones por su coste social, obtendrá el coste social total que sus emisiones han generado. Y a continuación puede preguntarse: ¿este número va a internalizarse completamente a través del sistema jurídico o solo se internalizará una parte a través de él? Este método es tan solo uno de los muchos que se pueden utilizar. Lo que siempre recomendaría es utilizar varios métodos. Y, además de eso, determinar un número o un conjunto de números y establecer una estrategia para mitigar el riesgo asociado”.
La directora ejecutiva de Chapter Zero, Vicky Moffatt, asesora a miembros de consejos de administración sobre cuestiones climáticas y estrategia empresarial. Moffatt apunta que los casos no se van a centrar solo en las empresas como entidad jurídica, sino también en los d
irectores de estas.
“Los últimos datos fueron publicados hace un año. Hubo 1.522 pleitos relacionados con cuestiones climáticas o con aspectos sociales, ambientales y de gobernanza en todo el mundo. Creo que, en los próximos años, tenemos que contemplar la posibilidad de que se presenten casos contra los propios directores. La mayoría de las compañías tienen compromisos de cero emisiones netas y muchos de ellos son para 2030. No me extrañaría que rodaran bastantes cabezas alrededor de ese año. O tal vez, si se me permite decirlo de otra manera, se mejorará el enfoque, ya que las empresas que hayan hecho estas promesas y no las estén cumpliendo estarán en el punto de mira”.