Entender la elaboración de la ley
Independientemente de la importancia e influencia cada vez mayor de las funciones legales, el escepticismo entre los directores generales y los directores de finanzas persiste en cuanto al valor que ofrecen los aspectos legales.
Muchos asesores legales que buscan ahorrar costes ya han cosechado sus primeros beneficios. La consolidación del «panel», una mayor disuasión de los acuerdos «fuera del panel» y la expansión de los equipos internos también han dado sus resultados.
Y sin embargo, el 60 % de las empresas asignan ineficazmente el gasto jurídico, según el estudio anual SharpLegal de Acrita, que lleva a cabo más de 2 000 entrevistas a asesores legales internos en empresas de todo el mundo. Este estudio pone de manifiesto que los asesores legales deben asignar al menos un 40 % de gastos jurídicos a la propia función legal interna del negocio, pero no más del 70 %, que normalmente reduciría en eficiencia.
En las funciones legales avanzadas, el papel del asesor legal está cada vez más centrado en la productividad operativa.
George Beaton compara la situación con la de los innovadores automovilísticos del siglo XX. Afirma que los asesores legales deben sumergirse en todos los componentes clave de la gestión operativa, al igual que hicieron los mejores innovadores automovilísticos del siglo XX al familiarizarse con todos los elementos de la cadena de producción para revolucionar el sector.
Entender el proceso de la elaboración del servicio legal es un factor clave para impulsar una mayor eficiencia, así como mejorar la fiabilidad del producto final.
Bruce MacEwen, fundador de la empresa consultora Adam Smith Esq, afirma que los asesores legales a menudo verán que la externalización de los servicios legales es más económica, especialmente cuando se trata de asuntos que no son propiamente competencia de la empresa.
La buena noticia es que los asesores legales ahora tienen más opciones donde elegir que nunca. Los modelos de provisión de recursos híbridos están evolucionando y se basan en una combinación de más matices, como pueden ser: recursos internos permanentes, recursos legales de contrato flexibles, recursos externos para los bufetes jurídicos privados y un uso más amplio de negocios de «nueva ley», proveedores de tecnología, negocios de externalización de servicios legales y un largo etcétera.
No obstante, la consecuencia de ello es que ahora los asesores legales deben convertirse en los arquitectos del modelo adecuado para su empresa. Además, necesitarán integrar mejor un amplio abanico de competencias y especialidades aparte de sus conocimientos legales.